viernes, 20 de mayo de 2016

Amanecer

El primer haz de luz se cuela por la ventana, éste amanecer me dice que el momento ha llegado. Intento cobijarme bajo el edredón para no asumir que he de enfrentar el día. Éste día. Mi día. Un hucacán despierta en mi interior y siento que es irreversible contener lo que me aguanto. Todavía más abajo me escondo.Sin suerte. Las almohadas ayudan a ocultar mi existir. Aún me faltan minutos para poder desperezarme. Esta pesada maleta que cargo de dimes y diretes, inventa una sorda excusa. Ya no me aguanto ni yo misma, aunque otras tantas me echo de menos. Hoy me duele ser. Haber por tanto tiempo escupido verdades aparentes. No tener certezas. Vivir sumida en interrogantes que pesan y ahogan.... 
Llegó el momento. Corro las mantas y tras este amanecer todo virará. Es momento que se caigan todos los peros y las indecisiones. Es momento de comenzar a hacer. Es momento de animarse a saltar a ese vacío dónde hoy pienso caer de pie. Quiero ser más yo que nunca. Dejar de una vez sin sentido la palabra imposible. Enfrentarme al miedo y desafiarme ...
Así, frente a frente conmigo misma me atrevo a nombrarme. Este amanecer me huele diferente. Una sonrisa se dibuja entre la comisura de mis labios. El estómago deja de arder y la sangre fluye de manera natural. Es momento de poner las palabras dónde deben estar, no me quiero acostumbrar más a este nudo en la garganta. Hoy desbordo mis permisos, me levanto, amanezco y vuelvo verdaderamente a ser...


Amanece entre dudas y posibilidades. Amanece entre aciertos y errores. Amanece entre verdadades y mentiras. Amanece entre caricias y olvidos. Amanece cargado de sabores y palabras que intentan salir a la luz. Amanece y mis ojos se atreven a ver este cielo por primera vez... Este día, único, irrepetible, efímero no ha de volver. Amanece y me pregunto que diré yo misma, de mi misma. Amanece y por fin tengo la certeza que me apetece saber verdaderamente quién soy. Amanece de manera diferente en el momento adecuado. Amanece y hoy tendrá más sentido que nunca...

 

lunes, 14 de marzo de 2016

Fuimos...

La noche esta más oscura que de costumbre...
Las luces encandilan todavía más...
Las sombras se dibujan en la neblina espesa que todo lo cubre...
Una especie de ventisca se cuela entre los vidrios y cala profundo en los huesos ya cansados y algo desgastados...
El silencio rompe en llanto al oír las hojas crujir y el fuego de aquella chimenea crepitar sabiendo que alguna vez fue tuya y mía. Nuestra...
Nada queda de aquellas dos almas que se veían sin necesidad de sostener la mirada...
Fuimos la ilusión de amaneceres encerrados en secretos compartidos ...
Fuimos la mentira que necesitamos para poder avanzar...
Fuimos nada más que palabras que hoy arden hasta desaparecer sin saber muy bien por qué...


miércoles, 14 de enero de 2015

Enero...

Enero. Principio de un final o final de un principio. Otra vez acabando. Otra vez volviendo a empezar. Punto y aparte. Todos necesitamos poner alguno mientras escribimos nuestra historia particular. Trescientas sesenta y cinco palabras separadas por comas, comillas, puntos de exclamación, interrogación. Algún punto sobre alguna "i" y muchos, muchos, muchos puntos suspensivos... A veces, cuando no sabemos bien cómo acabar, suelen ayudarnos a dejar las cosas en el aire. A respirar.
Doce oportunidades para cambiar de estación. Bajarse del tren y cambiar el boleto. Al menos el de ida, ya que el de vuelta es otra cosa. Nuevos caminos se cruzan, se mezclan, se bifurcan... Doce campanadas que marcan un cuenta atrás con idea de paso hacia adelante. Chin chin y todo vuelve a empezar teñido de burbujas que invitan a pensar un nuevo comienzo. Parece que nunca todo es tan claro como en ese momento. Nos hacen falta otros trescientos sesenta y cinco días para ser capaces de volver a decirnos a nosotros mismos que debemos y merecemos ser felices.
Paradoja de la vida. Necesitamos que algo acabe para que otra cosa empiece. Igual que cuando alguien muere y valoramos automáticamente más la vida. Igual que cando cruzamos alguien imposibilitado de caminar y sentimos urgentes ganas de correr. Igual que cuando una relación se acaba e intentamos encontrarnos lo más rápido posible a nosotros mismos. Necesitamos burbujas para proponernos hacer las cosas bien. Pero las burbujas se van. Desaparecen.
Pero sucede que también enero se acaba. Se lleva con el todas las buenas intenciones y los borrones junto a sus cuentas nuevas. Parece, al fin y al cabo, que las cosas no han cambiado tanto. 
Pasan los meses y lo que se siembra se recoge. Cuando escupes hacia arriba, te suele caer encima. A veces los paraguas parecen no servir. "No hagas lo que no te gusta que te hagan", solemos oír. 
Al fin y al cabo vivimos de puntos y apartes. Vivimos de la sensación de lavar trapos sucios y volver a empezar. De salir a correr y darnos luego una ducha, como si el agua fuese a llevarse aquello que sobra y no nos deja dormir. Como al tumbarte en tu cama, con tus sábanas con sus aromas, convirtieran tu día del mier... en algo un poco mejor.
Sí, definitivamente lo necesitamos. Igual que olvidar algunas cosas para hacer lugar a otras nuevas. Si no fuésemos capaces de olvidar, no seríamos capaces de perdonar, ni siquiera a nosotros mismos. Y una vida sin perdón es difícil de vivir....
Enero otra vez... Barajar, dar de nuevo y comenzar... Perdonar. Sanar. Avanzar...




jueves, 8 de enero de 2015

Una que no me sepa...

Cuéntame una historia que no me sepa... Una que suene a muerte, a ocaso, a tensión, a terror, a rosas cubiertas de espinas, llantos desbordantes del alma y fracasos que empañan. Una de las que la gente cuenta sin saber si de verdad pasó. De esas que todos critican pero nadie entiende.

Cuéntame una de las que se viven al compás de la envidia de los demás. De las que nunca dicen que no a una botella de vino.Cuéntamelo. Cuéntame algo que nadie me haya dicho todavía, tócame algo que nadie haya escuchado jamás. Desafíname las cuerdas y marca un ritmo. Dime lo que todos piensan y nadie se atreve a decir. Pero tú sí, dilo.
Toma dos copas rotas y no tengas cuidado. Córtame la boca con eso que llaman ganas de todo y no te dejes nada. Repite, si puedes. Una, dos, tres, cuántas veces puedas. Atáscate en el ascensor que viaja entre mi realidad y tu mundo paralelo. Sube, baja y vuelve a subir. Repite, si te atreves. Atréve(te).

Deja que suba la marea y finge que no sabes nadar. Recuérdame que hay una parte de mí que sabe respirar debajo del agua y a ras del mar. Ahógame las excusas. Dame una vuelta. Dame dos. Dame cien.  Sin rodeos. No hagas pie.Aguántame la tormenta, la mirada, el vendaval. Aguanta las ganas, la paciencia, el tirón. Tírate conmingo, contigo, sinmigo, sin tí.
Cuéntame una que no me sepa. Esa que no nos dejaban ver cuando éramos pequeños.  Aquellas que son capaces de explicar lo que no podrás nunca, quizás porque sea mejor no saber. Bájame las estrellas, llévame a bailar. Báilame. Báilame la atención mientras nos disfrazamos de indiferencia. Sé diferente. Sé indiferente, Ponme lo de siempre y que sepa como nunca. Ponme, a secas. No vengas para quedarte. No te acabes de marchar. Prométete que no volverás y ven otra vez. Ven, una y mil veces, y no te acostumbres ninguna. Llega tarde, pero llega. Vuelve a volver. Dame cuerda y no la sueltes. Suéltame la mano y déjame colgar. Cuélgate. Cuélgate de mí.Tira y no aflojes. Salta. Salta y deja que vaya detrás.
Cuéntame otra. Una de la que nunca hayas contado el final. Una que no sepas cómo acaba. Una que no sea como las demás. Duéleme. Duéleme en todos y cada uno de los agujeros de los clavos de mi otro yo. Del yo que sólo soy cuando se mojan las calles y se esconde el sol. Cántame. No preguntes. Córtame los frenos y acelera, crúzame en rojo y sin mirar.
Cuéntame una que no me sepa. Una que tire abajo la torre de naipes a la que me he subido para poder verte venir. Ven, no avises. Aparece sin llamar. Cámbiame los planes y convence a las horas para que pasen volando. Vuela. Vuela por encima de mis posibilidades y de las tuyas. Vuela alto y luego tírate desde lo alto para rescatar lo que quede de nosotros cuando vuelva a salir el sol. Ven. Arranca. Arráncame las páginas y léeme la última frase del libro que nadie escribirá sobre mí. Mírame. Mírame mientras ato los cabos que se sueltan cuando se nos desabrocha la vergüenza y de pronto todo es lo que parece. Aprieta el gatillo, dispara las palabras que nunca me oirás decir.
Cuéntame una que no me sepa.

Cuéntame otra.

Cuéntamela otra vez.





domingo, 23 de noviembre de 2014

Fin(al)

Esa sensación de no comprender...
Esa palabra no dicha...
Ese silencio que ahoga...
Esa presencia hedionda...
Esa ausencia letal...
Ese querer y no querer...
Ese huir sin dar el primer paso...
Esa histeria reprimida...
Esas palabras escritas que atropellan la razón...
Ese reproche infundado...
Esa certeza cada vez más lejana...
Esa agonía perpetuada en el tiempo...
Es saber que ya no hay más resto...
El camino se angosta, se termina, desaparece... 
Se esfuma...
Podremos salvarnos...
No me atrevo a pronunciar la palabra... 
Temo su materialidad... 
Es inevitable, irremediable...
Fin(al)...



lunes, 21 de julio de 2014

Derrumbe...

Fragilidad en su estado más puro. Impotencia. Miedo. Desánimo. Sueños desintegrándose delante de las narices. Proyecto trunco. Deseo insatisfecho. Dar sin recibir. Tiempo de entrega sin reparos. Tiempo de replanteo. Tiempo de incertidumbre. Lágrimas de dolor, de tristeza, de derrumbe. El imperio se deshace. Los velos caen. Los rostros quedan al descubierto. Pasos que no pueden concretarse. Días que se hacen eternos. Horas que se aletargan. Minutos y segundos que paralizan. Y la historia se repite. Distinto tiempo, un lugar nuevo y el inminente desenlace. Sólo resta un esfuerzo más. No se encuentran ya las fuerzas. No queda mucho, pero cuesta tanto... Sin duda alguna, esto también pasará...


viernes, 18 de julio de 2014

Un instante antes...

Un instante antes del momento crucial... Ese preciso tiempo dónde las palabras pierden sentido, los impulsos cobran protagonismo y las acciones se hacen presentes.... Es querer capturar el tiempo entre los manos... Tomar un puñado de coraje y por fin, alejarse. Es hacer el camino inverso. Es saber que ya nada se sabe. Perder las certezas, vivir las incógnitas. Entender que aquello que queremos, no siempre es lo que tenemos. Creer que los milagros no ocurren sólo en sueños. Esperar sin caer al abismo. Caminar por esa delgada línea que hace vibrar todo el cuerpo. La despedida inminente, sabiendo que será la última palabra oída, la última mirada vista, la última risa compartida y esa lágrima que marcará el principio del fin....


lunes, 9 de junio de 2014

Profecía...

La cabeza estalla..
El corazón explota...
La mente no para...
Las sensaciones invaden...
El dolor empaña...
La tristeza ahoga...
Las palabras hieren...
El abrazo esconde...
Las miradas condenan...
Los silencios hablan...
Las manos tiemblan...
La razón no entiende...
La sorpresa aturde...
El sonido no llega...
La presencia se ausenta...
La espera, desespera...


jueves, 22 de mayo de 2014

Comienzo...

Sentada. Pensando. Imaginando. Queriendo ser brisa para confundirme en tiempo y espacio pudiendo habitar ahí donde estás. Ser imperceptible. Ser en el medio de la nada. Ser ahí donde caen las miradas. Ser y estar. Querer y parecer. Bucear en la incertidumbre de lo nuevo que acontece. De la experiencia a flor de piel. De la emoción puesta en juego. Del  desafío en acción. Aguardar el correr de los minutos con la impaciencia de aquello que está por llegar. Que será maravilloso. Supremo. Pero aún está siendo. Todavía no fue. Resta esperar... Y los minutos parecen detenerse. Sensación de eternidad que todo invade. Finitud tras el portazo que recobrará sentido cuando se vuelva a abrir. Nervios compartidos. Va y ven de sensaciones. Querer en demasía. Admirar en soledad. Cronología de sucesos destinados a ser. Impaciencia hecha carne. Esperar(te) es un placer.