El primer haz de luz se cuela por la ventana, éste amanecer me dice que el momento ha llegado. Intento cobijarme bajo el edredón para no asumir que he de enfrentar el día. Éste día. Mi día. Un hucacán despierta en mi interior y siento que es irreversible contener lo que me aguanto. Todavía más abajo me escondo.Sin suerte. Las almohadas ayudan a ocultar mi existir. Aún me faltan minutos para poder desperezarme. Esta pesada maleta que cargo de dimes y diretes, inventa una sorda excusa. Ya no me aguanto ni yo misma, aunque otras tantas me echo de menos. Hoy me duele ser. Haber por tanto tiempo escupido verdades aparentes. No tener certezas. Vivir sumida en interrogantes que pesan y ahogan....
Llegó el momento. Corro las mantas y tras este amanecer todo virará. Es momento que se caigan todos los peros y las indecisiones. Es momento de comenzar a hacer. Es momento de animarse a saltar a ese vacío dónde hoy pienso caer de pie. Quiero ser más yo que nunca. Dejar de una vez sin sentido la palabra imposible. Enfrentarme al miedo y desafiarme ...
Así, frente a frente conmigo misma me atrevo a nombrarme. Este amanecer me huele diferente. Una sonrisa se dibuja entre la comisura de mis labios. El estómago deja de arder y la sangre fluye de manera natural. Es momento de poner las palabras dónde deben estar, no me quiero acostumbrar más a este nudo en la garganta. Hoy desbordo mis permisos, me levanto, amanezco y vuelvo verdaderamente a ser...
