lunes, 31 de marzo de 2014

Bifurcar...

Esperar desde el momento que los párpados se abren por primera vez en el día, en alerta constante a los sonidos que llegan desde el exterior. Imaginar e hipotetizar... Gritar(te) en ese silencio del que sólo forman parte aquellos que alguna vez dijeron tanto a través de la mirada, a través de los gestos, a través del roce casi imperceptible ante los demás... Cómo poner en palabras lo que cuesta siquiera imaginar. Cómo expresar lo que se lucha por ocultar. Cómo animarse a más cuando la cobardía fue aliada a través de los años. Cómo seguir negando lo innegable. Cerrar despacio los ojos otra vez con la leve e inconsistente esperanza que ya no duela más, que ya no sienta más, que se vaya, desaparezca, puf... explote y se desintegre. Y otra vez la espera eterna de la mínima señal que aliente dar un paso más... Ese miedo que paraliza y nos pone en stop. Temblar como hace tanto tiempo atrás. Sonreír sin motivo aparente, sabiendo que sencillamente estás, existís, te voy a ver.... Montaña rusa de sentimientos, suben, bajan, giran pero siempre avanzan. Dónde terminaré(mos) es el interrogante existencial. Esa primera pregunta que no halla respuesta. Esa inconstancia intermitente de indicios que aclaran, confunden, incitan, paralizan, movilizan, protegen y  fluyen otra vez... 


No hay comentarios:

Publicar un comentario