viernes, 11 de abril de 2014

Espera...

Espera. Minutos que corren tan lentamente que parecen años, meses, días. Pensamientos que viran a la velocidad de la luz. Miedo... Miedos, de esos que asustan, hieren, paralizan y transforman en seres aborrecibles. Espera. Latidos de corazón que aturden... que parecen salirse del pecho y cobrar vida. Bronca, ira, enojo... La puerta se abre. Catarata de reproches. Miradas que perforan a causa de su intensidad. Gritos. Portazos. Corridas. Más gritos. Frases que hieren. Palabras que atacan. Golpe, contragolpe. Manotazos. Empujones... Llanto disfrazado. Celos. Posesión. Querer de mala manera, no saber de otra... Llanto otra vez, ahora de desasosiego, tristeza, impotencia. Amar duele, muchas veces hasta hiere. De a poco vuelve la calma. Las palabras atenúan su intención... Las miradas vuelven de a poco a recobrar ese destello de ternura conocido. Impotencia, si claro. De esa que molesta y duele. Pasan los minutos, ahora si son necesarios. De vuelta a la realidad. Caminar, avanzar, continuar. Cómo se sigue sería la pregunta?. Dejemos fluir, se oirá en respuesta.... sigamos hasta donde el camino nos quiera llevar...


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